Iguala
"CUNA DE LA BANDERA NACIONAL" Por las calles de Iguala encontramos recintos que narran historias que marcaron el rumbo de la Nación. Hallamos gente amable y orgullosa de sus antepasados, testigos de hechos importantes en la vida nacional. Entre estos últimos podemos mencionar la firma del Plan de Iguala del General Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide, además de la confección de la primera Bandera del México Independiente, por las manos del sastre Magdalena Ocampo.
Asimismo, Iguala fue la primera capital del Estado de Guerrero y su nombre aparece en una estrofa del Himno Nacional Mexicano.
En Iguala se encuentra la más grande Bandera Monumental Latina, el Santuario a la Bandera, el Monumento a los Héroes de la Independencia, la Estación del ferrocarril, el kiosco Porfiriano, los Murales del Palacio Municipal y la Iglesia de San Francisco, del siglo XIX.
Además destacan los modernos centros joyeros, donde se expenden piezas de oro de gran calidad.
Laguna de Tuxpan Entre las bellezas naturales de Iguala, sobresale ésta laguna donde se practican deportes acuáticos y se disfrutan las delicias del lugar: pichones, el chile con ciruela, además de la pulpa y el agua de tamarindo, que hacen de Iguala una real capital gastronómica.

Himno Nacional Mexicano | (Coro) Mexicanos, al grito de guerra El acero aprestad y el bridón, Y retiemble en sus centros la tierra Al sonoro rugir del cañón. Estrofas I Ciña ¡Oh Patria! tus sienes de oliva de la paz el arcángel divino, que en el cielo tu eterno destino por el dedo de Dios escribió. Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio. II ¡Guerra, guerra sin tregua al que intente de la patria manchar los blasones! ¡guerra, guerra! los patrios pendones en las olas de sangre empapad. ¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle, los cañones horrísonos truenen y los ecos sonoros resuenen con las voces de ¡Unión! ¡Libertad! III Antes, Patria, que inermes tus hijos bajo el yugo su cuello dobleguen, tus campiñas con sangre se rieguen, sobre sangre se estampe su pie. Y tus templos, palacios y torres se derrumben con hórrido estruendo, y sus ruinas existan diciendo: de mil héroes la patria aquí fue. IV ¡Patria! ¡Patria! tus hijos te juran exhalar en tus aras su aliento, si el clarín con su bélico acento los convoca a lidiar con valor. ¡Para ti las guirnaldas de oliva; ¡un recuerdo para ellos de gloria! ¡un laurel para ti de victoria; ¡un sepulcro para ellos de honor! |
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